Los meses del embarazo son de cambios profundos, crecimiento, maduración e inestabilidad emocional. Una persona adulta, sana, nunca está sujeta a tantas modificaciones como en este período y se requiere alguna ayuda para lograr la constante adaptación que esos cambios reclaman a su físico y a su psiquis.

Practicar yoga durante el embarazo ayuda a que la mujer embarazada se conecte con su nuevo cuerpo gradualmente, aceptando con naturalidad los cambios que se van produciendo a lo largo de los nueve meses a traves de movimientos que la van armonizando y tonificando, a que vaya tomando conciencia de todas sus zonas integrándolas a su esquema corporal. Al mismo tiempo, la embarazada logra ganar confianza en la capacidad de su cuerpo de "sostener" a su bebé, liberándolo de tensiones y corrigiendo aquellas malas posturas propias del embarazo, previniendo de ese modo las múltiples molestias tan comunes al final del embarazo. Todo esto va preparando el cuerpo para el momento del parto, manteniéndolo fuerte y ágil.

La práctica del yoga estimula la respiración, la circulación y las demás funciones del organismo, tan exigido en el embarazo, proporcionando mayor vitalidad, bienestar y equilibrio psicofísico. Tonifica la musculatura del tronco, descarga las piernas e integra todo el cuerpo proporcionando una sensación agradable de liviandad que contrarrestra la creciente pesadez del abdómen.

La clase de yoga incluye siempre la práctica de la relajación, la que, llegado el momento del trabajo de parto es esencial para abordar el proceso de las contracciones con naturalidad, con una actitud de entrega y de apertura, lo que ayuda enormemente a que éste se desarrolle con mucha más fluidez, tiene un efecto analgésico incuestionable y ayuda a economizar energía y oxígeno.